Pages

Sunday, February 20, 2011

De El Cairo (Egipto) a Madison (Wisconsin)

Bueno; nos han llegado las multitudes protestando en la calle. Comenzaron en Madison, la capital de Wisconsin. Como llegó la época de las vacas más delgadas y los Estados tienen que afrontar los déficits que tienen, el hace poco elegido gobernador de Wisconsin, el republicano Scott Walker, decidió que él sabe quien tiene la culpa de todo: los sindicatos de maestros y empleados públicos. 
Y como buenos culpables, son los que tienen que pagar. Envió a su Legislatura un bonito proyecto de ley que no sólo preveé menos empleados, cortes de horas extras y otros beneficios (como se les dice aquí) sino que -prácticamente- apunta a terminar con los convenios colectivos de trabajo y con la misma existencia de las organizaciones gremiales. 
Walker propone terminar con el derecho de los trabajadores a discutir todo lo referente a las condiciones de trabajo excepto las alzas salariales. Pero aún esto con límites: no se podrán pedir aumentos que excedan la inflación. Todo lo demás: condiciones de trabajo, seguro médico, horas extras, vacaciones, pensiones, etcétera, será fijado por el empleador (el propio Estado) sin derecho al pataleo. Y la cereza que corona el pastel: se declara ilegal descontar la cuota sindical del cheque del trabajador; si el sindicato quiere dinero, que lo recaude pidiéndole a cada empleado que le de unos dolaritos. 
Como los republicanos tiene mayoría en ambas cámaras pero en una necesitan de los demócratas para dar quorum, estos últimos acudieron a una solución heroica para evitar el pasaje de la ley: se exiliaron en Illinois de modo que el gobernador no los obligue a comparecer con la fuerza pública (los presidentes de ambas cámaras son hermanos y el jefe de policía es su papá -¿no es conmovedor?). 
Cabe aclarar que los sindicatos aceptan discutir todo menos la amputación de su derecho a negociar arguyendo, con razón, que sin ese derecho la organización gremial carece de todo poder y sentido. Pero el gobernador nada: a lo macho nomás lo quiere todo. Así que los empleados y maestros no sólo fueron a la huelga sino que salieron a la calle e invadieron el Capitolio para hacer saber su disconformidad. Y 30.000 manifestantes en una ciudad de menos de un cuarto de millón de gente es algo que se nota. Nancy Pelosi y el Presidente Obama les hicieron llegar su solidaridad, lo que enfureció al (flamante) presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, que dijo que "el caos en Wisconsin está organizado por la maquinaria política del Presidente Obama" y que los manifestantes "como pasó en Grecia, quieren sabotear la recuperación del país y hundirnos en la anarquía". 
(El comentarista de Fox News, Glenn Beck, fue más drástico: el derrocamiento de Mubarak y las manifestaciones en Madison han sido acontecimientos preparados por el Anticristo y preanuncian la segunda llegada de Jesús. ¿Que tal? Y este loco tiene un rating impresionante).
Nadie pudo explicar, sin embargo, la relación entre equilibrar el presupuesto y quitar derechos que los trabajadores de Wisconsin tienen desde hace más de 50 años. Hoy sábado hubo una contramanifestación del Tea Party para apoyar al gobernador. Pero a pesar de los autobuses que fletaron para acarrear gente, sólo lograron reunir menos de 3000 personas, una décima parte de los que estaban en la otra vereda. 
 No sabemos que pasará con el hermoso movimiento de los trabajadores de Wisconsin pero creo que aunque, en el peor de los casos, fracase circunstancialmente, algo nuevo y muy importante está comenzando a suceder en este país. Comenzando dije porque esto no se termina aquí...

3 comments:

Adal El Hippie Viejo said...

por lo que cuenta está complicada la cosa-ajustes- allí

buen domingo amigo!

Adal

Antonio (el Mayolero) said...

A la pucha Compañero!!! ¡¡¡No esperaba de ese carro semejante barquinazo!!!!

manolo said...

http://deshonestidadintelectual.blogspot.com/2011/02/eddie-mis-disculpas-tea-partie-vs-la.html
Un abrazo