Pages

Tuesday, March 05, 2013

Duele, duele mucho

Las palabras después, cuando las encuentre.
Ahora duele... y eso es todo.

Hugo Rafael Chávez Frías (1954-2013)


Tuesday, January 22, 2013

Discurso inaugural del Presidente Obama

Esta es la traducción al castellano del discurso completo del  Presidente Obama al inaugurar su segundo período de gobierno.
Señor vicepresidente Biden, señor Presidente de la Corte Suprema, miembros del Congreso de los Estados Unidos, invitados especiales, conciudadanos:
Cada vez que nos reunimos para inaugurar un presidente, damos testimonio de la fuerza perdurable de nuestra Constitución. Afirmamos la promesa de nuestra democracia. Recordamos que lo que une a esta nación en su conjunto no son los colores de nuestra piel o los principios de nuestra fe o los orígenes de nuestros nombres. Lo que nos hace excepcionales -lo que nos hace estadounidenses - es nuestra fidelidad a una idea, articulada en una declaración hecha hace más de dos siglos atrás:
"Sostenemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales, que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, que entre éstos están la Vida, la Libertad y la búsqueda de la felicidad".
Hoy continuamos un viaje sin fin, para adecuar el significado de esas palabras a las realidades de nuestro tiempo. Pues la historia nos dice que si bien estas verdades pueden ser evidentes, nunca han progresado automáticamente; la libertad es un don de Dios, sí, pero debe ser afirmada por su pueblo aquí en la Tierra. Los patriotas de 1776 no lucharon para reemplazar la tiranía de un rey con los privilegios de unos pocos o la presión de una turba. Nos dieron una República, un gobierno de, y por, y para el pueblo, confiando a cada generación el mantener a salvo nuestro credo fundacional.
Por más de doscientos años lo hemos hecho.
Por las buenas y por las malas aprendimos que ninguna sociedad fundada en los principios de libertad e igualdad puede sobrevivir si es sólo mitad libre y mitad esclava. Tuvimos que rehacernos y prometernos que avanzaríamos todos juntos.
Juntos decidimos que una economía moderna requiere ferrocarriles y carreteras para acelerar los viajes y el comercio; que necesitábamos escuelas y universidades para formar a nuestros trabajadores.
Juntos descubrimos que un mercado libre sólo prospera cuando hay normas que garanticen la competencia y el juego limpio.
Juntos resolvimos que una gran nación debe cuidar a los débiles y proteger a su pueblo de los peores peligros y desgracias de la vida.
A pesar de todo, nunca hemos renunciado a ser escépticos de la autoridad central ni hemos sucumbido a la ficción de que todos los males de la sociedad se pueden curar sólo con acciones de gobierno. Nuestra celebración de la libre iniciativa, nuestra insistencia en la importancia del trabajo duro y la responsabilidad personal, son constantes en nuestro carácter. Pero siempre hemos entendido que cuando los tiempos cambian, nosotros también debemos hacerlo, que la fidelidad a nuestros principios fundamentales exige nuevas respuestas a los nuevos desafíos, que la preservación de nuestras libertades individuales, en última instancia, requiere una acción colectiva. Pero el pueblo estadounidense no puede satisfacer por sí solo las demandas del mundo de hoy, así como nuestros soldados no hubieran podido enfrentar el fascismo y el comunismo armados únicamente con mosquetes y milicias. Ninguna persona puede entrenar por si sola a todos los maestros de matemáticas y ciencias que necesitamos para equipar a nuestros niños para el futuro, o construir las carreteras y las redes y laboratorios de investigación que aportarán nuevos empleos y empresas a nuestras costas. Ahora, más que nunca, debemos hacer estas cosas juntos, como una sola nación y un solo pueblo.
Esta generación de estadounidenses ha sido probada por las crisis que fortalecieron nuestra determinación y demostraron nuestra capacidad de recuperación. Una década de guerra está terminando. Una recuperación económica ha comenzado. Las posibilidades de los Estados Unidos son ilimitadas, ya que poseemos todas las cualidades que demanda este mundo sin fronteras: la juventud y la unidad, diversidad y apertura, una capacidad infinita para el riesgo y el don de la reinvención. Mis conciudadanos, estamos hechos para este momento, y podemos aprovecharlo -siempre y cuando lo aprovechemos juntos.
Nosotros, el pueblo, entendemos que nuestro país no puede tener éxito cuando cada vez menos la pasan crecientemente mejor y cada vez más viven mal. Creemos que la prosperidad de los Estados Unidos debe descansar sobre los hombros de una clase media en ascenso. Sabemos que los Estados Unidos prosperan cuando cada persona puede sentirse libre y orgullosa de su trabajo, cuando los salarios producto del trabajo honesto liberan de penurias a las familias. Sólo somos fieles a nuestro credo cuando una niña que nace en la pobreza sabe que tiene las mismas posibilidades de tener éxito como cualquier otra persona, porque es una estadounidense libre y porque es igual no sólo a los ojos de Dios sino también a los nuestros.
Entendemos que los programas caducos son insuficientes para las necesidades de nuestro tiempo. Debemos aprovechar las nuevas ideas y tecnología para rehacer nuestro gobierno, reformar nuestras leyes impositivas, nuestras escuelas, y tenemos que proveer a nuestros conciudadanos los conocimientos que necesitan para trabajar mejor, aprender más y llegar más alto. Los medios van a cambiar pero nuestro propósito perdura: una nación que premia el esfuerzo y la determinación de todos y cada uno. Eso es lo que este momento requiere. Eso es lo que va a dar verdadero sentido a nuestro credo.
Nosotros, el pueblo, seguimos creyendo que todo ciudadano merece un básico de seguridad y dignidad. Tenemos que tomar decisiones difíciles para reducir el costo de la atención médica y el tamaño de nuestro déficit. Pero rechazamos la creencia de que los Estados Unidos deben elegir entre cuidar a la generación que construyó este país o invertir en la generación que va a construir el futuro. Recordamos las lecciones de nuestro pasado, cuando los jubilados vivían en la miseria y los padres de un niño discapacitado no tenían adónde recurrir. No creemos que en este país la libertad este reservada para los afortunados o la felicidad para unos pocos. Somos conscientes de que no importa cuán responsablemente vivamos nuestras vidas, cada uno de nosotros, en cualquier momento, puede tener que enfrentarse al desempleo o a una enfermedad repentina o a una vivienda barrida por una tormenta terrible. Los compromisos que tomamos para el bienestar de nuestros semejantes -a través de Medicare y Medicaid y el Seguro Social- no debilitan nuestra iniciativa, sino que nos fortalecen. No nos hacen una nación de parásitos, sino que nos liberan para así poder asumir los riesgos que hacen grande a este país.
Nosotros, el pueblo, todavía creemos que nuestras obligaciones como estadounidenses no son sólo para nosotros, sino para toda la posteridad. Vamos a responder a la amenaza del cambio climático, sabiendo que el no hacerlo sería traicionar a nuestros hijos y a las generaciones futuras. Algunos todavía pueden negar el juicio abrumador de la ciencia, pero nadie puede evitar los efectos de los incendios que destruyen y las sequías que asolan y las tormentas que devastan. El camino hacia nuevas fuentes de energía sostenible será largo y difícil a veces. Pero los Estados Unidos no pueden oponerse a esta transición, tienen que encabezarla. No podemos ceder a otras naciones la iniciativa respecto a la tecnología que proporcionará nuevas energías y nuevas industrias -debemos reclamarla. Así es como vamos a mantener nuestra vitalidad económica y nuestro tesoro nacional - nuestros bosques y cursos de agua, nuestras tierras de cultivo y nuestros picos nevados. Así es como vamos a preservar nuestro planeta, que Dios nos encargó proteger. Eso dará sentido a la fe de nuestros padres.
Nosotros, el pueblo, seguimos creyendo que la seguridad y la paz duraderas no requieren de guerra perpetua. Nuestros valientes hombres y mujeres de uniforme, templados por las llamas de la batalla, no tienen igual en habilidad y coraje. Nuestros ciudadanos, sensibles al recuerdo de aquellos que hemos perdido, conocen muy bien el precio que se paga por la libertad. El conocimiento de su sacrificio nos mantendrá siempre vigilantes contra aquellos que nos hacen daño. Pero también somos herederos de los que ganaron la paz y no la guerra, que convirtieron enemigos jurados en amigos confiables y tenemos también ahora que aprovechar sus lecciones.
Vamos a defender a nuestro pueblo y defender nuestros valores a través de la fuerza de las armas y el imperio de la ley. Vamos a mostrar el coraje para tratar de resolver nuestras diferencias con otras naciones pacíficamente- no porque seamos ingenuos sino porque los compromisos mutuos pueden disipar sospechas y miedos. Estados Unidos seguirá siendo el ancla de alianzas fuertes en todos los rincones del mundo, y vamos a renovar las instituciones que amplían nuestra capacidad para gestionar las crisis en el extranjero ya que nadie tiene una participación mayor en un mundo en paz que su nación más poderosa. Vamos a apoyar la democracia desde Asia a África, desde las Américas hasta el Medio Oriente, porque nuestros intereses y nuestra conciencia nos obligan a actuar en nombre de aquellos que anhelan la libertad. Y debemos ser una fuente de esperanza para los pobres, los enfermos, los marginados, las víctimas de los prejuicios - no por mera caridad, sino porque la paz en nuestro tiempo requiere el constante avance de los principios que nuestro credo común describe: la tolerancia y las oportunidades, la dignidad humana y la justicia.
Nosotros, el pueblo, declaramos hoy que la más evidente de las verdades -que todos somos creados iguales- es la estrella que nos guía aún, del mismo modo que guió a nuestros antepasados a través de Seneca Falls(x) y Selma(xx) y Stonewall(xxx), del mismo modo que guió a todos aquellos hombres y mujeres, conocidos y desconocidos que dejaron huellas a lo largo de este gran espacio para escuchar a un predicador decir que no podemos caminar solos y para oír que Martin Luther King proclamaba que nuestra libertad individual está inextricablemente ligada a la libertad de cada alma en la Tierra.
Es la tarea de nuestra generación el llevar a cabo lo que los pioneros comenzaron. Pero nuestro viaje no estará completo hasta que nuestras esposas, nuestras madres e hijas pueden ganar lo mismo que nosotros en el mercado de trabajo. Nuestro viaje no estará completo hasta que nuestros hermanos y hermanas gays sean tratados como cualquier otra persona -porque si verdaderamente fuimos creados iguales, entonces seguramente el amor con que nos comprometemos unos a otros debe ser igual también. Nuestro viaje no estará completo hasta que ningún ciudadano esté obligado a esperar durante horas para ejercer el derecho al voto. Nuestro viaje no estará completo hasta que encontremos una mejor manera de recibir a los inmigrantes esperanzados que aún ven a los Estados Unidos como una tierra de oportunidades, hasta que brillantes jóvenes estudiantes e ingenieros se den de alta en nuestra fuerza de trabajo en lugar de que los expulsemos de nuestro país. Nuestro viaje no estará completo hasta que todos nuestros niños, desde las calles de Detroit hasta las colinas de los Apalaches o en las calles tranquilas de Newtown, sepan que los cuidamos y apreciamos y que están a salvo de cualquier daño.
Esa es la tarea de nuestra generación -hacer estas palabras, estos derechos, estos valores de la vida y la libertad, y la búsqueda de la felicidad- reales para todos los estadounidenses. Ser fieles a nuestros documentos fundacionales no nos obliga a estar de acuerdo en todo, a definir la libertad exactamente de la misma manera, o a seguir el mismo camino a la felicidad. El progreso no nos obliga a resolver siglos de debates sobre el papel del gobierno - pero nos obliga a actuar en nuestro tiempo.
Ahora hay decisiones que tomar y no podemos permitirnos un retraso. No podemos confundir el absolutismo con los principios ni el espectáculo con la política ni pretender que los insultos son una forma de debate.
Debemos actuar, sabiendo que nuestro trabajo va a ser imperfecto. Debemos actuar, sabiendo que las victorias de hoy serán sólo parciales y que corresponderá a los que estén aquí dentro de cuatro y dentro de cuarenta y dentro de cuatrocientos años impulsar el espíritu nacido en una austera habitación de Filadelfia.
Conciudadanos, el juramento que he prestado ante ustedes hoy, como el mencionado por otros que sirven en este Capitolio, fue un juramento a Dios y al país, no a un partido o una facción - y debemos ejecutar fielmente esa promesa durante el resto de nuestro servicio. Pero las palabras que he hablado hoy no son tan diferentes del juramento que hace cada soldado cuando se enrola o cada inmigrante cuando cumple su sueño. Mi juramento no es diferente al que todos le hacemos a la bandera que ondea sobre nosotros y que nos llena de orgullo el corazón.
Son las palabras de los ciudadanos y representan nuestra mayor esperanza.
Ustedes y yo, como ciudadanos, tenemos el poder para fijar el rumbo de este país.
Ustedes y yo, como ciudadanos, tenemos la obligación de encarar los problemas de nuestro tiempo -no sólo emitiendo el voto, sino también levantando nuestras voces en defensa de nuestros valores más antiguos y nuestros ideales más perdurables.
Abracemos cada uno de nosotros como un deber solemne y con gran alegría lo que es nuestro derecho desde el nacimiento. Con el esfuerzo y un propósito comunes, con pasión y dedicación, respondamos el llamado de la historia, y encaremos el futuro incierto con la preciosa luz de la libertad.
Gracias, que Dios los bendiga a ustedes y que por siempre bendiga a los Estados Unidos de América.
El Presidente Obama jura sobre las biblias de Abraham Lincoln y Martin Luther King, sostenidas por su esposa. En el extremo derecho de la foto, con una cara de culo que es un poema, el presidente de la Cámara, Michael Boehner (republicano).

Jura su cargo el vicepresidente, Joe Biden. A su pedido, el juramento le es administrado por Sonia Sotomayor, la primera Jueza hispana de la Suprema Corte

(x) Seneca Falls: en 1848 se efectúa allí la primera reunión feminista en la historia de USA. (xx) Selma, Alabama: en 1965 se inician en esa ciudad dos históricas marchas por los Derechos Civiles. (xxx): Stonewall: bar en Greenwich Village frecuentado por homosexuales que una noche en 1969, cansados de los raids policiales para acosarlos y robarles, rechazan a pedradas otra incursión de la policía, que se ve obligada a huir. El bar es actualmente Monumento Histórico de la ciudad de New York.

Tuesday, December 04, 2012

A quienes visitan este blog (II)

Quiero pedir disculpas a mis visitantes por el largo lapso en que no he publicado nada. Sucede que el resfrío a que aludí antes fue seguido -prácticamente sin solución de continuidad- por una muy dolorosa neuralgia ciática que me torturó feo y me produjo una situación de real invalidez (hasta me obligó a ir, un domingo, a la Sala de Emergencias de un hospital cercano porque el dolor era imbancable).
Afortunadamente ha desaparecido y aunque a los 73 pirulos la única esperanza sensata es aguardar su regreso (tzures und nojamul tzures*, como decía en yiddish mi madre), confío en seguir bien por un tiempo y continuar escribiendo aquí (quizás esta misma tarde).
Agradezco los saludos, deseos de mejoría y consejos médicos que han dejado aquí ustedes, mis amigos.
*"Enfermedades y más enfermedades" (aunque tzures se usa también más ampliamente para significar problemas, desgracias).

Friday, November 09, 2012

A quienes visitan este blog

Quiero pedir disculpas a quienes son tan generosos en visitar este blog. Y quiero decirles que hay muchas cosas que deseo comentar y que -espero- podrían interesar. Pero sucede que estoy padeciendo estos días un resfrío muy fuerte que, literalmente, me impide sentirme lo suficientemente bien como para escribir tranquilo (compruebo que a los 73 años soy mucho más vulnerable que antes a la hora de tener problemas de salud). Prometo que tan pronto me sienta mejor reanudaré la tarea. Quiero agradecer mucho las visitas y comentarios que he recibido recientemente, que son un tremendo estímulo para mis deseos de continuar. Confío en hacerlo pronto.

Wednesday, November 07, 2012

OBAMA CUMPLIÓ: SE ACABÓ

A las 11:45 pm (1:45 am del miércoles en Buenos Aires) las cuatro cadenas de televisión: Fox, CBS, NBC y ABC proclamaron al Presidente Obama ganador de la elección de hoy al haber llegado ya a 275 (doscientos setenta y cinco) votos electorales. 
Parafraseando la célebre Marcha Militar de Les Luthiers:
Los pasamos por encima y les ganamos, 
los dejamos... en derrota.

GANAMOS
GANAMOS
GANAMOS
GANAMOS 
GANAMOS
Barack Hussein Obama, cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos de América

Tuesday, November 06, 2012

Elecciones en los Estados Unidos - Predicciones

Una manera de esperar los resultados (que recién serán significativos alrededor de la una de la madrugada, hora de Buenos Aires –no le den importancia a lo que se diga antes de esa hora) es alistar las predicciones que se han hecho –y hay muchas- para después ver quien acertó, y merece elogios, y quien le erró feo y no se los merece. Eso es lo que hice y aquí está la lista. Sólo incluye la composición del Colegio Electoral que, al fin de cuentas, es lo único que importa.
En todos los casos el primer número corresponde a electores demócratas y el segundo a republicanos. Donde hay tercera columna es porque el pronosticador ve un empate tan ajustado que no se atreve a decir más.
Donde pueda, diigo si el pronosticador es demócrata o republicano. Si no dice nada, es neutral (se supone).
Pongo al pie un mapa que indica a que hora cierra la recepción de votos en cada lugar (recordar que Estados Unidos tiene 4 husos horarios). La hora en el mapa es la de la Costa Este. Agregar dos horas para saber la hora argentina).
Finalmente, sugiero observar las últimas cifras de la lista. InTrade no es un pronosticador sino una casa de apuestas. La cifra indica cuanto cuesta comprar una “acción” de cada candidato. Las acciones de quien resulte ganador pagarán u$s 10.00 cada una.
Nate Silver (New York Times): el que publica las predicciones más detalladas. Su último cálculo fue a las 10:00 am de hoy:
313-225 (dice que Obama tiene 90.9% de probabilidades de ganar)
Washington Post:
243-206-89
Mark Blumenthal (Huffington Post): - Demócrata
277-191-60
Scott Elliot (ElectionProjection.com) - Republicano
290-248
Michael Weiss (logarchism.com)- Demócrata
295-235-9
Andrew S. Tanenbaum (Vrije University – Netherlands)
281-215-42
TalkingPointsMemo.com - Demócrata
285-191-62
Larry Sabato (Universidad de Virginia)
290-248
Karl Rove -Republicano
253-285
Michael Barone (Washington Examiner) - Republicano
223-315
Politico.com
290-248
George Will (columnista, Washington Post) - Republicano
217-321
George Chambers (Unskewedpolls.com) - Republicano
227-311
 
InTrade (a las 5:20 pm, hora argentina):
Obama: u$s 7,02 Romney: u$s 2.98. Ojo, Obama va bajando y Romney va subiendo; no es buena noticia ya que los apostadores se equivocan menos que los que hacen pronósticos que no les cuestan dinero).

Monday, November 05, 2012

Porqué esta elección es importante

Jonathan Cohn es uno de los más inteligentes articulistas de una de las más inteligentes revistas políticas de los Estados Unidos, “The New Republic”. En su columna de ayer lunes describe las razones por las que considera esta elección presidencial como muy importante. Notarán ustedes que entre los puntos que menciona ninguno se refiere a política exterior; habla solamente del daño que un triunfo republicano le hará a la situación económica de la clase media y de los más pobres.
1) De ocho a diez millones de personas perderán acceso a las estampillas de comida.
2) Doscientos diez millones de niños y jóvenes dejarán de beneficiarse con el programa Head Start (provee servicios –incluyendo educación y comida a los niños más pobres) y con las Becas Pell (para que los jóvenes más pobres puedan ir a la universidad).
3) Cincuenta y dos millones de personas perderán el seguro médico que reciben a través del programa Medicaid.
4) Ochocientos mil millones de dólares no formarán parte del presupuesto nacional en los próximos diez años si continúan las rebajas de impuestos que George W. Bush otorgó a quienes ganan más de u$s 250,000 anuales. 
Y termina diciendo Cohn: 
En este país, por más de cien años, se ha tratado de manejar y de domar al capitalismo, no para socavarlo sino para salvarlo, protegiendo al pueblo contra sus caprichos y excesos. Esta cruzada avanzó en tres grandes oleadas, lideradas por tres de nuestros grandes presidentes –Theodore Roosevelt y la Era Progresista, Franklin Roosevelt y el Nuevo Trato y Lyndon B. Johnson y la Gran Sociedad. Los cambios que propone Romney tocarán y debilitarán logros de cada una de esas épocas. Alterarán el contrato social que ha existido por generaciones y afectarán tanto a los más pobres como a la clase media.

Voto temprano (III)/El último mapa de Michael Weiss

El empujón que ambos partidos le han dado a sus votantes para que depositen su boleta antes de mañana les ha dado buenos resultados (aunque se dice que los demócratas hemos tenido más éxito). Este es el número de votantes tempranos a las 0 horas de hoy;
 30,542,975
No hay error, son cifras oficiales. Más dce treinta millones y medio de ciudadanos han ejercido ya su derecho al voto (sin agregar aún los que están votando hoy en los estados que todavía reciben "tempraneros").
Y aquí está el último mapa que publicó Michael Weiss en su website (promete una predicción final para mañana a la mañana). Y hablando de mañana: voy a publicar una lista de todas las predicciones que encuentre en la Red. Ya junté varias y hay algunos detalles curiosos y/o interesantes.

Saturday, November 03, 2012

El fraude electoral en Estados Unidos (II) ¡No se metan con Texas! (Don't mess with Texas)

Uno de los Estados donde su gobierno republicano trató de introducir exigencias “anti-fraude” para hacer fraude (ver mi post anterior) es Texas, el más extenso y más poblado de los Estados donde ellos gobiernan. Su Legislatura aprobó una ley en ese sentido, el gobernador Rick Perry la firmó y...
Pero resulta que Texas es uno de los Estados comprendidos en la disposición transitoria de la Ley del Derecho al Voto de 1965 que necesitan la aprobación del Departamento de Justicia para modificar sus reglas electorales (ver también el post anterior) y el DOJ rechazó las nuevas leyes texanas. Los republicanos de Texas, furiosos, recurrieron a la Suprema Corte y pidieron que declarara que la ley de 1965 es inconstitucional pero los magistrados supremos, hasta ahora, se han hecho los osos y no han contestado.
El veto, por lo menos para las elecciones del martes, quedó vigente. El Secretario de Estado de Texas, Greg Abbott, se quedó con la sangre en el ojo. Miren lo que hizo.
Preocupadas por las campañas republicanas para suprimir el voto de las minorías, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, siglas en inglés) y la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, siglas en inglés), que son las más antiguas, venerables y respetadas instituciones de protección de los derechos humanos en los Estados Unidos, acudieron a la Organización para la Seguridad y Cooperación Europeas –de la que Estados Unidos es país miembro- para pedirle que enviara monitores a observar las elecciones del martes.
Y aquí intervino Abbott para hacer –como buen republicano de Texas- un papelón de aquellos.
Lo cuenta muy bien un editorial que publicó el Washington Post hace unos días. Transcribo algunas partes:

Cuando se trata de democracia y transparencia electoral, Greg Abbott, el procurador general de Texas, está aparentemente tomando el ejemplo de autócratas post-soviéticos como el ruso Vladimir Putin y el dictador de Kazajstán, Nursultan Nazarbayev.
Al igual que el Sr. Putin, cuyo zar electoral ha llamado “espías” a los observadores internacionales de las elecciones en Rusia y el Sr. Nazarbayev, quien amenazó con prohibir por completo los monitores, el Sr. Abbott, un republicano, está muy enojado porque algunos de ellos estarán en el estado de la Estrella Solitaria el día de las elecciones. Ha amenazado con arrestarlos y procesarlos penalmente en caso de que violen una ley estatal que prohíbe a activistas de los partidos políticos acercarse a menos de treinta metros de los lugares de votación.
La extraña advertencia de Abott está dirigida contra la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europeas (OSCE), que ha monitoreado decenas de elecciones en todo el mundo, incluyendo seis en este país desde 2002. Los Estados Unidos, que ayudaron a crear la OSCE, han apoyado durante décadas a esa organización con el fin de promover la libertad y la democracia en el mundo.
Un posible efecto de la grandilocuencia de Abbott -secundada por el gobernador de Texas, Rick Perry (R)- será obsequiarles un motivo de propaganda a los dictadores y autócratas de todo el mundo. Ahora se puede citar su ejemplo como evidencia de que los Estados Unidos están tan cerrados como ellos al escrutinio de sus métodos electorales. ¡No te metas con Texas - o con Bielorrusia!
La verdadera audiencia de Abott la constituyen los paranoicos del Partido Republicano que han comprado la teoría de que los observadores de la OSCE están decididos a subvertir las leyes para la identificación de votantes. La supuesta prueba es que los funcionarios de la OSCE se han reunido con grupos de Estados Unidos, incluyendo la NAACP y Project Vote, que se oponen a esas leyes. A pesar de la escasa evidencia de irregularidades generalizadas al respecto, republicanos como Abbott quieren reforzar esas leyes para suprimir el voto demócrata.
La OSCE se ha reunido, con todo derecho, con una amplia variedad de grupos de defensa de los derechos civiles de los Estados Unidos, ya que habitualmente lo hace con similares de otros países en la preparación para la observación de elecciones. La organización no ha expresado opinión alguna sobre las leyes estadounidenses de identificación de votantes, a pesar de que Abott le ha faltado al respeto cuando le dijo por carta que "su opinión es jurídicamente irrelevante aquí en los Estados Unidos".
De hecho, el realmente irrelevante aquí es Abbott, a pesar de la xenofobia que late en su pecho. Como él mismo reconoció, Texas no tiene medios para controlar los cinco o diez observadores de la OSCE que harán visitas sin previo aviso a cualquiera de los miles de centros de votación del estado. (También van a monitorear lugares de votación en otros estados, ninguno de los cuales se ha opuesto.)
Más al punto, Abbott no tiene ningún derecho a interferir con los observadores electorales internacionales de un grupo del que los Estados Unidos son uno de los 56 países miembros. Según el Departamento de Estado, los funcionarios electorales internacionales que nos visitarán gozan de inmunidad diplomática. "Les damos el estatus de personas protegidas, que es el que reciben nuestros funcionarios cuando participamos en las delegaciones de la OSCE en otros países”, dijo Victoria Nuland, la vocera de nuestra cancillería.
Eso: no se metan con Texas. Puede meter la pata sin ayuda.

Friday, November 02, 2012

El fraude electoral en los Estados Unidos: instrucciones para su preparación

Un posting mío de hace unos días, donde describí algo sobre el sentido del llamado “voto temprano” y conté que Obama acababa de convertirse en el primer presidente de este país que lo usaba, recibió estos dos comentarios, que aprecio mucho porque me dan pie a justificar la necesidad de escribir lo que sigue después de ellos.
El sistema de votación yanki es una locura por lo que Ud. cuenta. ¿Y ese es la cuna de la democracia? Voto no obligatorio, por correo, no simultáneo, colegio electoral, anotarse para poder votar... Si en algún país de nuestra Sudamérica se implementara algo lejanamente parecido nos acusarían de fraude en cada elección.
Y esos lugares de "votación temprana" donde los arman?, como hacen para controlar todo tantos días?? Inviolabilidad de las urnas, identidades del que vota etc etc, quien está a cargo todo ese tiempo de las mesas electorales? Desde Argentina parece una pesadilla de organización y una invitación al choreo la cosa.
Como se aprecia, ambos comentarios tienen algo en común: destacar, desde una mirada argentina, las posibilidades de fraude que se abren en las elecciones de los Estados Unidos.
Bueno, claro que en este país hay fraude electoral, como en todas partes. Pero lo que quiero describir aquí es que lo que los argentinos aprendimos sobre el fraude no aplica aquí.
Lo primero: no hay aquí tradición de fraude cometido a nivel de lugar de votación. Lo que la historia argentina nos ha enseñado sobre cosas tales como robo de documentos, voto de los muertos, urnas robadas, voto encadenado, proscripción de partidos políticos, etcétera, no se aplica en los Estados Unidos. Aquí, históricamente, el fraude se hace a nivel de los recuentos en otras instancias, después de las elecciones. Todos recordamos el escándalo de los recuentos en Florida en 2000, cuando –con la bendición de la Corte Suprema- le robaron la elección a Al Gore. Se dice también que en 1960 la “mano mágica” de Richard Daley (padre) invirtió los números en las actas de Chicago para que John Kennedy ganara la presidencia. Más atrás en el tiempo, en 1876, varios delegados de Samuel Tilden al Colegio Electoral cambiaron su voto gracias a un oportuno soborno y, en vez de votar por su candidato, lo hicieron por Rutherford Hayes, quien así ganó la Presidencia. Y estos son sólo algunos ejemplos.
Lo que sí ha formado parte integral del fraude en este país es la historia de negar el derecho al voto a sectores importantes de la población.
Al principio el derecho al voto estuvo restringido a un grupo muy específico: para votar había que 1) ser hombre; 2) ser blanco; 3) ser propietario de por lo menos cuatro hectáreas de tierra. El tercer punto desapareció al cabo de un tiempo; los otros dos tardaron más. Las mujeres recién obtienen el derecho al voto en 1920. Los negros teóricamente lo tenían desde que Lincoln abolió la esclavitud. Teóricamente.
Toda clase de trabas se inventaron para que no se inscribieran para votar: que tenían que demostrar que sabían leer y escribir, que debían pagar la inscripción, que debían traer certificado de residencia y otro montón de etcéteras que, no hace falta decirlo, jamás se le exigían a ningún blanco.
Tanto se expresaba la discriminación en los obstáculos para participar en las elecciones que, históricamente, la lucha por los derechos civiles incluyó siempre la lucha por el derecho a votar.
Por eso no es casualidad que un año después de hacer pasar la legislación por los derechos civiles, Lyndon Johnson luchó con el Congreso (y ganó) para que se aprobara la Ley del Derecho al Voto (Voting Rights Act), que declaraba ilegales todas esas tretas y obligaba a los Estados a registrar a todo adulto, estableciendo que el único requisito exigible era la voluntad del ciudadano y su número de Seguro Social (todo lo relacionado con elecciones es administrado por cada Estado).
En la Ley aprobada había un detalle significativo: algunos Estados que tenían un record especialmente infame con respecto a la discriminación necesitarían, cada vez que modificaran sus reglamentos electorales, la aprobación del Departamento de Justicia, quien tendría derecho a vetarlas si las consideraba maneras encubiertas de restaurar la supresión del voto. Esta era una disposición transitoria pero el Congreso ha votado sucesivas prórrogas y ahora está vigente hasta 2032.
Precisamente, es lo que ha sucedido en los últimos años. Varios estados con legislaturas republicanas han aprobado regulaciones –con la excusa de combatir el fraude al estilo del que mis comentaristas señalan- que los críticos dicen que son trucos baratos. Que tienen como objetivo real disminuir el voto demócrata pues es en este electorado donde más gente tendrá dificultades para cumplirlas.Entre esas regulaciones la “favorita” es: para votar hay que mostrar un documento –estatal o federal- con foto.
¿Natural, verdad? Para nosotros, los argentinos, sí. Pero aquí no. Es algo que aquí no se exigía -y en muchos estados aún no se exige- por lo que yo mencionaba más arriba: aquí ese tipo de fraude no existe; los republicanos que claman que sí es un problema buscan, ingeniosa y cínicamente, hacer fraude con el pretexto de combatirlo.
Es un regreso “aggiornado” a los tiempos de la discriminación. Los grupos defensores de los derechos civiles llaman “supresión del voto” a esta forma de fraude.
Tengan, por favor, en cuenta estas cosas.
1) No existe en los Estados Unidos un documento nacional de identidad –con foto- obligatorio. El que existe –el pasaporte- sólo es obligatorio para los que viajan al exterior; quien nunca sale de los Estados Unidos no lo necesita. Fuera de eso, lo más parecido a un documento nacional es la tarjeta del Seguro Social pero esa sólo contiene un número; no hay foto.
2) Al salir de su casa nadie necesita llevar SIEMPRE un documento de identidad. Claro, hay que llevar la Licencia de Conductor –expedida por el Departamento de Vehículos a Motor (DMV) de cada Estado- pero sólo si uno va a manejar un vehículo. Y se lleva no para probar la identidad sino para mostrar que se está legalmente habilitado para estar a cargo del volante (“que es un privilegio, no un derecho”, como le recuerdan a uno aquí).
3) Quien no maneja puede –de todas maneras- solicitar una tarjeta de identificación, que los Estados deben proveer gratuitamente. Pero –no siendo obligatorio hacerlo- muchos jamás la piden. Y el sector de la población que más puede ser afectado por estos nuevos requisitos es el más pobre. Y dentro de los pobres, ya se sabe: los negros y otras minorías. Por eso es que, con justa razón, las organizaciones de derechos civiles los ven como una forma de fraude contra los demócratas.
Muchos de esos esfuerzos para instalar estas nuevas formas de “fraude anti-fraude” están fracasando. El Departamento de Justicia, cuyo titular, Eric Holder, es negro y es demócrata, ha vetado leyes en ese sentido en los estados en que tiene jurisdicción para hacerlo (ver más arriba). Los grupos de defensa de los derechos civiles han recurrido a los tribunales de justicia y así han conseguido bloquearlas en otros, de los cuales Ohio, Pennsylvania y Florida son los más prominentes porque pueden ser decisivos en la elección del martes.
Los únicos cuatro Estados donde los republicanos pudieron implementar plenamente esas regulaciones no afectarán esta vez los resultados pues –de todas formas- son bastiones de su partido donde no necesitan suprimir el voto para ganar: Kansas, Indiana, Tenneesee y –para mi bochorno- Georgia.
Y una aclaración: no es que falten ideólogos republicanos que se atrevan a decir con toda desfachatez que no hay que permitir que los pobres voten (donde “los pobres” equivalen al ya célebre “47%” de Romney). Los hay, los hay. Pero eso será tema de otro post.
En resumen: cada lugar diseña sus propias trampas. Lo que en Argentina es, sin dudas, un requisito destinado a asegurar que se cumpla la voluntad popular es en los Estados Unidos todo lo contrario, una solución a un problema que no existe, un artificio cuyo objetivo es traicionar esa misma voluntad, impidiendo que se exprese.
Una última cosa: nunca, desde el día que comencé este blog- tuve tantos deseos como ahora de que haya comentarios a uno de mis posts. Sé, además, que mi descripción es necesariamente incompleta, lo cual puede despertar preguntas, dudas y hasta broncas. Déjenlas por escrito, por favor. Prometo contestar todas las cuestiones que se puedan plantear. Y si, por ignorancia, no puedo con alguna, averiguaré hasta que pueda y se los haré saber. 
Gracias.