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Thursday, June 25, 2015

Los asesinatos en Charleston y la Era de Obama



El pasado miércoles 17 por la noche un joven blanco de 21 años, Dylann Storm Roof, se sentó en uno de los bancos posteriores de la Iglesia Metodista Episcopal Africana Emanuel, en Charleston, Carolina del Sur y durante una hora escuchó las oraciones de los concurrentes. Luego se puso de pie, sacó un arma y mató a nueve personas, entre ellos al pastor de la iglesia, Clementa Pinckney, que también era senador en la legislatura del estado. Le oyeron gritar, mientras disparaba, “Ustedes violan a nuestras mujeres y están tomando control de nuestro país. Tienen que irse”.
La masacre repercutió en todo el país, especialmente en el Sur, donde hasta los gobernadores republicanos de varios estados decidieron comenzar a eliminar de los lugares públicos la bandera de la Confederación, uno de los símbolos de la esclavitud que defendieron esos mismos estados y por la cual entablaron la Guerra Civil que perdieron hace 150 años.
David Remnick, el director de The New Yorker –sin duda la mejor revista que se publica en este país-, escribió un editorial sobre el tema.
Aquí está:

Charleston y la Era de Obama


Los asesinatos en Carolina del Sur no fueron fortuitos o meramente trágicos: fueron específicamente racistas. Fueron crímenes políticos.

Entre 1882 y 1968, año en que Martin Luther King, Jr. fue asesinado, tres mil cuatrocientos cuarenta y seis hombres, mujeres y niños negros fueron linchados en este país, una práctica tan cruel y frecuente que, en 1901, Mark Twain sintió que debía escribir un ensayo titulado "Los Estados Unidos del Linchamiento” (Twain archivó el ensayo y los planes para un libro sobre el tema  porque, según le dijo a su editor, “si  sigo adelante, no me va a quedar ni medio amigo en el Sur”). Estos miles de asesinatos, ya estudiados por el Instituto Tuskegee y otros, fueron un medio para mantener vigente la supremacía blanca en los ámbitos político y económico.  Sirvieron para aterrorizar a hombres negros que podrían atreverse a dormir con mujeres blancas o siquiera a dirigirles la palabra, y para silenciar a los niños negros que, como en el caso de Emmett Till, eran considerados "insolentes".
Ese legado de extrema crueldad y el asesinato impune como un medio de ejercer el control político y físico de los afroamericanos no pueden estar lejos de nuestras mentes en este momento. Nueve personas fueron asesinadas a tiros en una iglesia de Charleston. ¿Cómo es posible, al leer acerca del presunto asesino, Dylann Storm Roof, posando oscuramente en una foto en su página de Facebook, con las banderas de las racistas Rhodesia y Sudáfrica del apartheid cosidas a su chaqueta, no pensar que hemos sido testigos de un linchamiento?  Es cierto, Roof no blandió una soga con nudo corredizo ni fue respaldado por una multitud vociferante de miembros del Klan, como tan a menudo fue el caso en el apogeo de la época de los linchamientos. La investigación posterior puede poner por lo menos parte de la culpa por sus acciones en una forma de enajenación u otra. Pero  la evidente sensación de cálculo y planificación, lo que un testigo oyó que era el propósito del asesino cuando  apuntó con su arma- "ustedes violan a nuestras mujeres y están tomando control de nuestro país”,  eran el eco de  algunas de las mismas ansiedades, resentimientos y odios raciales que alimentaron los linchamientos de una época anterior.
Pero las palabras atribuidas al tirador son un retroceso y a la vez completamente contemporáneas: uno reconoce la retórica de la extrema reacción y el racismo oído tantas veces en la era de Barack Obama. Su lenguaje se hizo eco de los epítetos apenas velados lanzados contra Obama en las campañas de 2008 y 2012 ("Queremos que nos devuelvan nuestro país!") Y la basura que arrojaron como respuesta (@POTUS) cuando  el mes pasado el Presidente Obama inauguró su cuenta de Twitter. "Todavía colgamos por traición no es así?", Un tal @ jeffgully49, escribió “¿No es que todavía colgamos a los traidores?” y también publicó una imagen del Presidente con una soga en torno al cuello.
Carolina del Sur ha experimentado enormes cambios en las décadas desde la época de Jim Crow, pero es difícil ignorar el entorno, la atmósfera en que se produjo esta masacre. Hace siete años, cuando Obama estaba haciendo campaña en Carolina del Sur, el columnista de New York Times Bob Herbert visitó el estado, se encontró con la bandera de la Confederación flameando en los terrenos del Capitolio del Estado y, cerca, una estatua de Benjamin (Pitchfork Ben) Tillman, un  gobernador y senador de la época de la Reconstrucción que defendía la supremacía blanca y el linchamiento de afroamericanos, diciendo: "Estamos privando del derecho al voto a todos los negros que podemos."
"Nosotros en el Sur nuca hemos reconocido el derecho de los negros a gobernar a los hombres blancos y nunca lo haremos", dijo Tillman, desde el recinto del Senado de Estados Unidos. "Nunca hemos creído que el negro sea igual al hombre blanco, y si uno de ellos intenta satisfacer su lujuria violando a nuestras mujeres o a nuestras hijas, lo lincharemos".
Todavía no sabemos en que medida Roof era consciente de las dimensiones históricas de su horrible acto; sigue siendo un sospechoso y apenas estamos comenzando a conocerlo mejor.  Pero ningún asesino podría haber seleccionado una escena más sagrada para su crimen. La Iglesia Metodista Episcopal Africana Emanuel fue fundada a principios del siglo XIX para ser el corazón de la comunidad negra de Charleston, cuando hombres y mujeres negros trataron de formar un refugio espiritual y político divorciado de las instituciones opresivas blancas a su alrededor. Uno de los fundadores de la A.M.E. Emanuel fue Dinamarca Vesey, un predicador, carpintero, y ex esclavo que había comprado su libertad y que, en 1822, fue ejecutado por su papel en la planificación de una revuelta de esclavos en Charleston. La A.M.E. no sólo era el hogar espiritual de los tres hombres y seis mujeres que Roof mató, sino también el de figuras como Frederick Douglass, Sojourner Truth, Eliza Ann Gardner, y Harriet Tubman.
No pequeña parte de nuestra indignación y dolor, particularmente la indignación y el dolor de los afroamericanos, es la forma en que los asesinatos de Charleston forman parte de un panorama más amplio de la vida estadounidense, en el que los hombres y las mujeres de raza negra, mientras cumplen sus tareas cotidianas, tienen tan poca confianza en su propia seguridad. Un evento terrible tras otro refuerza el sentido de que las instituciones políticas y la aplicación de la ley del país no los protegen a ellos igual que a los blancos.  En Charleston, el asesino parecía decidido a maximizar tanto el derramamiento de sangre como el simbolismo que revistió su acto; el asesinato tuvo lugar en un refugio espiritual, supuestamente el más seguro de los lugares. Es como si el asesino quiso subrayar la vulnerabilidad de sus víctimas, para enfatizar su indefensión y la naturaleza racista de este acto de terror.
Viendo a Obama pronunciar su discurso el jueves sobre los asesinatos en Charleston, no se podía dejar de advertir cómo controlaba sus emociones y como, una vez más, se sentía obligado a moderar su propio discurso, cuidando de no pronunciar una frase que pudiera, Dios no lo permita, llevarlo a perder la ecuanimidad. Recordé esa frase de James Baldwin: “Ser un negro en este país y ser relativamente consciente es estar furioso casi todo el tiempo". La declaración de Obama también me hizo pensar en "Entre el mundo y yo", un extraordinario libro de próxima publicación de Ta-Nehisi Coates, en el que escribe una carta apasionada a su hijo adolescente, una carta tanto amorosa como llena de temor- recordándole la historia de la violencia estadounidense contra el negro, la extrema vulnerabilidad de los jóvenes negros, sometidos  a arrestos ilegales, a la violencia policial y al desproporcionado encarcelamiento
Obama nunca se permite a sí mismo el tipo de cruda honestidad que se lee en los escritos de Baldwin y Coates -o de Jelani Cobb y Claudia Rankine y tantos otros. Obama tiene un trabajo diferente; tiene diferentes parámetros. Pero, a pesar de toda su presidencial moderación, se podía leer en su rostro la tristeza, la ira y la cautela cuando se situó en el podio; se podía oír en lo que tenía que decir. "He tenido que hacer muchas veces declaraciones como esta". Era como si apenas pudiera creer que una vez más tenía que encontrar un lenguaje para hacer justicia a este tipo de violencia. Pareció que iba más allá de lo habitual. Por encima de todo, insistió en que los asesinatos en masa, como el de Charleston, son, en gran medida, políticos. Este es el punto crucial. Estos asesinatos no fueron al azar o simplemente trágicos; fueron deliberadamente racistas, fueron políticos. Obama dejó en claro que las acciones cínicas de tantos políticos -su negativa a contradecir a la Asociación Nacional del Rifle (NRA) y a promulgar leyes más estrictas sobre posesión de armas de fuego, su falta de voluntad para combatir el racismo en cualquier forma que arriesgue perder algunos votos- tienen consecuencias sangrientas.
"No tenemos todos los hechos", dijo, "pero sí sabemos que, una vez más, personas inocentes fueron asesinadas en parte porque alguien que quería infligir daño no tuvo problemas para conseguir un arma. ... En algún momento, nosotros como país vamos a tener que afrontar el hecho de que este tipo de violencia masiva no sucede en otros países avanzados. No sucede en otros lugares con este tipo de frecuencia”. Sobre el vínculo entre raza y política fue más sutil, pero no escatimó vincular el caso a "una parte oscura de nuestra historia", a eventos como el atentado contra la iglesia de Birmingham en 1963.
Como muchos otros, a menudo he tratado de imaginar cómo funciona la mente de Obama en estos momentos. Después de una entrevista en la Oficina Oval, me confesó que era reacio a responder a algunas de mis preguntas sobre cuestiones raciales de forma más completa o con menos cautela, porque así como una palabra perdida de él sobre, por ejemplo, la política monetaria, podría afectar a los mercados financieros, del mismo modo una palabra dura sobre la raza podría afectar el temperamento político del país.
Obama es un presidente imperfecto, pero su sentido de la perspectiva histórica está bien desarrollado. Da indicios de creer de que su papel más importante en la historia de las cuestiones raciales de los Estados Unidos fue su elección en noviembre de 2008, y, casi tan importante, su reelección, cuatro años más tarde. Para millones de estadounidenses, su triunfo fue una inspiración. Pero para algún número incalculable de otros, sigue siendo una fuente de enorme resentimiento, un tipo de amenaza que es capaz, en algunos, de despertar los prejuicios más bajos.

Obama odia hablar de esto. Se deja muy poco margen. Quizás eso cambie  cuando ya sea un ex-Presidente dedicado a escribir sus memorias. Cuando era joven escribió un libro acerca de su evolución personal, sobre su identidad, sobre encontrar su comunidad en una iglesia negra, sobre encontrar un hogar –en su caso, en el distrito sur de Chicago, con una joven abogada llamada Michelle Robinson. Será más que interesante ver lo que esté dispuesto a decirnos –decirnos con total libertad- sobre ser el foco de tanta esperanza, pero también el blanco  de la ira racial, tanto la que flota en el ambiente como la organizada: el movimiento birther, las amenazas de muerte, los intentos de dificultar el voto a las minorías, los artículos, libros y películas que lo acusan de  todo, tanto de ser un socialista radical post-colonial de Kenia, como de haber sido un drogadicto no arrepentido en la Universidad. Esta ha sido la Era de Obama, pero hemos aprendido una y otra vez que esto para nada ha significado el fin del racismo en América. Ni de casualidad. Dylann Roof, trágicamente, parece ser otro terrible recordatorio de eso.
Casi toda Carolina del Sur estuvo de duelo el jueves. Las banderas estaban a media asta. Excepto la bandera de la Confederación, por supuesto, que flameó cerca de la entrada al edificio donde Tillman sigue en pie y donde se escriben las leyes del estado.

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Wednesday, October 15, 2014

"Obama: vos quedate piola".

El 4 de noviembre, primer martes después del primer lunes de noviembre (como estipula la ley), se efectuarán en los Estados Unidos las elecciones nacionales de medio término. Se elegirán 435 (cuatrocientos treinta y cinco) representantes –diputados- porque su Cámara se renueva totalmente cada dos años y 36 (treinta y seis) senadores.
El Senado –se renueva por tercios cada dos años- debe elegir 33 miembros pero se agregan 3 más porque Hawaii, Oklahoma y Carolina del Sur eligen senadores para bancas que quedaron vacantes recientemente.
Lo que quiero destacar hoy (espero poder dar una información completa en los próximos días) es un hecho que se me antoja curioso:
Como según las encuestas (yo no las creo pero bueno…) el Presidente Obama goza en este momento de una impecable impopularidad, casi ningún candidato demócrata está ansioso por recibir ayuda de la Casa Blanca. Es común que el Presidente salga a hacer campaña por los candidatos de su partido en las elecciones intermedias pero esta vez pocos están con ganas de recibir ese auxilio. Me hace recordar ese viejo chiste que tanto me hacía gracia en la infancia respecto al conscripto Gorosito y su sargento. Aquí sucede algo similar: es como si los candidatos dijeran, “los que nos quieran ayudar que den un paso al frente; Obama… vos quedate piola…”.
Este mapa indica lo que se pronostica según lo que dicen las encuestas respecto a las elecciones para el Senado: en los estados en AZUL ganaría el candidato demócrata. El ROJO corresponde a los que elegirían al republicano. Los estados en GRIS no eligen senador este año. 
*Mapa cortesía de Ballotpedia:

Tuesday, October 14, 2014

Un Editorial del New York Times pide levantar el embargo a Cuba


No sólo es de destacar que el más importante diario de los Estados Unidos haya publicado este editorial (el domingo 12) sino un hecho absolutamente inusual: lo publicó en inglés y en español. Y, por tanto, este es el texto tal cual lo tradujeron en el periódico. Para ser totalmente fiel, he publicado aquí también la foto que lo acompañó.
Tiempo de Acabar el Embargo de Cuba
By EL COMITÉ EDITORIAL
SundayReview | Editorial
Cuando mira un mapa del mundo, el Presidente Obama debe sentir angustia al contemplar el lamentable estado de las relaciones bilaterales que su administración ha intentado reparar. Sería sensato que el líder estadounidense reflexione seriamente sobre Cuba, donde un giro de política podría representar un gran triunfo para su gobierno.
Por primera vez en más de medio siglo, cambios en la opinión pública estadounidense y una serie de reformas en Cuba, han hecho que sea políticamente viable reanudar relaciones diplomáticas y acabar con un embargo insensato. El régimen de los Castro ha usado dicho embargo para excusar sus fallas y ha mantenido a su pueblo bastante aislado del resto del mundo. Obama debe aprovechar la oportunidad para darle fin a una larga era de enemistad, y ayudar a un pueblo que ha sufrido enormemente desde que Washington cortó relaciones diplomáticas en 1961, dos años después de que Fidel Castro llegó al poder.
En años recientes, el deplorable estado de su economía ha obligado a Cuba a implementar reformas. El proceso se ha vuelto más urgente a raíz de la crisis financiera en Venezuela, dado que Caracas le proporciona petróleo subsidiado. Con el temor de que Venezuela tenga que recortar su ayuda, líderes en la isla han tomado pasos importantes para liberalizar y diversificar una economía que históricamente ha tenido controles rígidos.
Al mismo tiempo, el gobierno cubano ha comenzado a permitir que sus ciudadanos se empleen en el sector privado y que vendan propiedades como automóviles y casas. En marzo, la Asamblea Nacional de Cuba pasó una ley con el fin de atraer inversión extranjera. Con capital brasileño, Cuba está construyendo un puerto marítimo, un enorme proyecto que solo será económicamente viable si se suspenden las sanciones estadounidenses. En abril, diplomáticos cubanos comenzaron a negociar los términos de un tratado de cooperación que esperan firmar con la Unión Europea. Han asistido a las primeras reuniones preparados, ansiosos y conscientes de que los europeos van a pedir mayores reformas y libertades ciudadanas.
El gobierno autoritario sigue acosando disidentes, quienes frecuentemente son detenidos por períodos cortos. La Habana no ha explicado la sospechosa muerte del activista político Oswaldo Payá. Pero en años recientes el gobierno ha liberado a la mayoría de los presos políticos que llevaban años tras las rejas.
El año pasado se flexibilizaron las restricciones de viaje para los cubanos, lo cual permitió que disidentes prominentes viajaran al exterior. En la actualidad, existe un ambiente de mayor tolerancia para aquellos que critican a sus líderes en la isla, pero muchos aún temen las repercusiones de hablar francamente y exigir mayores derechos.
El proceso de las reformas ha sido lento y ha habido reveses. Pero en conjunto, estos cambios demuestran que Cuba se está preparando para una era post-embargo. El gobierno afirma que reanudaría con gusto las relaciones diplomáticas con Estados Unidos sin condiciones previas.
Como primer paso, la Casa Blanca debe retirar a Cuba de la lista que mantiene el Departamento de Estado para penalizar países que respaldan grupos terroristas. Actualmente, las únicas otras naciones en la lista son Sudán, Irán y Siria. Cuba fue incluida en 1982 por su apoyo a movimientos rebeldes en América Latina, aunque ese tipo de vínculos ya no existen. Actualmente, el gobierno estadounidense reconoce que La Habana está jugando un papel constructivo en el proceso de paz de Colombia, sirviendo de anfitrión para los diálogos entre el gobierno colombiano y líderes de la guerrilla.
Las sanciones por parte de Estados Unidos a la isla comenzaron en 1961 con el objetivo de expulsar a Fidel Castro del poder. A través de los años, varios líderes estadounidenses han concluido que el embargo ha sido un fracaso. A pesar de eso, cualquier iniciativa para eliminarlo ha traído consigo el riesgo de enfurecer a miembros del exilio cubano, un grupo electoral que ha sido decisivo en los comicios nacionales. Sin embargo la generación de cubanos que defienden el embargo está desapareciendo. Miembros de las nuevas generaciones tienen distintos puntos de vista, y muchos sienten que el embargo ha sido contraproducente para fomentar un cambio político. Según una reciente encuesta, el 52 porciento de norteamericanos de origen cubano en Miami piensan que se debe terminar el embargo. Una amplia mayoría quiere que los países vuelvan a tener relaciones diplomáticas, una posición que comparte el electorado norteamericano en general.
Cuba y Estados Unidos tienen sedes diplomáticas en sus capitales, conocidas como secciones de interés, que desempeñan las funciones de una embajada. Sin embargo, los diplomáticos estadounidenses tienen pocas oportunidades de salir de la capital para interactuar con el pueblo cubano y su acceso a los dirigentes de la isla es muy limitado.
En 2009, la administración Obama tomó una serie de pasos importantes para flexibilizar el embargo, facilitando el envío de remesas a la isla y autorizando a un mayor número de cubanos radicados en Estados Unidos a viajar a la isla. También creó planes que permitirían ampliar el acceso a telefonía celular e internet en la isla. Aún así, sería posible hacer más. Por ejemplo, se podría eliminar los límites a las remesas, autorizar mecanismos de inversión en las nuevas microempresas cubanas y expandir las oportunidades para norteamericanos que deseen viajar a la isla.
Washington podría hacer más para respaldar a las empresas norteamericanas que tienen interés en desarrollar el sector de telecomunicaciones en Cuba. Pocas se han atrevido por temor a las posibles repercusiones legales y políticas.
De no hacerlo, Estados Unidos estaría cediendo el mercado cubano a sus rivales. Los presidentes de China y Rusia viajaron a Cuba en julio con miras a ampliar vínculos.
Reanudar relaciones diplomáticas, para lo cual la Casa Blanca no necesita respaldo del Congreso, le permitiría a Estados Unidos ampliar áreas de cooperación en las cuales las dos naciones ya trabajan conjuntamente. Estas incluyen la regulación de flujos migratorios, operaciones marítimas e iniciativas de seguridad de infraestructura petrolera en el Caribe. El nivel y envergadura de la relación podría crecer significativamente, dándole a Washington más herramientas para respaldar reformas democráticas. Es factible que ayude a frenar una nueva ola migratoria de cubanos desesperanzados que están viajando a Estados Unidos en balsas.
Una relación más saludable podría ayudar a resolver el caso de Alan Gross, un experto en desarrollo que lleva casi cinco años detenido en la isla. Más aún, crearía nuevas oportunidades para fortalecer la sociedad civil, con lo cual gradualmente se disminuiría el control que ejerce el estado sobre la vida de los cubanos. Si bien la Casa Blanca puede tomar ciertos pasos unilateralmente, desmantelar el embargo requeriría una acción legislativa en Washington.
En abril, varios líderes del hemisferio se reunirán en Ciudad de Panamá con motivo de la séptima Cumbre de las Américas. Varios gobiernos de América Latina insistieron en invitar a Cuba, rompiendo así con la tradición de excluir a la isla por exigencia de Washington.
Dada la cantidad de crisis a nivel mundial, es posible que la Casa Blanca considere que darle un giro sustancial a su política respecto a Cuba no es una prioridad. Sin embargo, un acercamiento con la isla más poblada del Caribe que incentive el desbloqueo del potencial de los ciudadanos de una de las sociedades más educadas del hemisferio, podría representar un importante legado para la administración. También ayudaría a mejorar las relaciones de Estados Unidos con varios países de América Latina y a impulsar iniciativas regionales que han sufrido como consecuencia del antagonismo entre Washington y La Habana.
Aún así, a raíz de la invitación a Cuba a la cumbre, la Casa Blanca no ha confirmado si Obama asistirá.  
Tiene que hacerlo. Sería importante que hiciera presencia y lo considerara como una oportunidad para desencadenar un logro histórico.
Una calle de La Habana en 2011

 © by The New York Times.

Friday, July 25, 2014

Daniel Barenboim opina sobre el drama de Gaza

Este artículo, escrito por nuestro (¡claro que "nuestro"; si es argentino nativo..!) Daniel Barenboim, fue publicado ayer en el diario israelí Haaretz y el original en inglés se puede leer aquí. Se puede estar de acuerdo o no con lo que postula pero debe reconocerse que por sus años de esfuerzo constante para contribuir a la paz entre israelíes y palestinos, Barenboim se ha ganado el derecho de ser tomado en cuenta.



La compasión por ambos lados es una obligación moral   

 POR DANIEL BARENBOIM 

24 de julio 2014

Estoy escribiendo estas palabras como Mensajero de la Paz de las Naciones Unidas y como una persona que tiene dos pasaportes: uno israelí y otro palestino. Escribo con el corazón entristecido por los eventos en Gaza durante las últimas semanas. Han confirmado mi antigua convicción de que no existe una solución militar al conflicto palestino-israelí. No es un conflicto político, sino humano: dos pueblos comparten la convicción profunda y aparentemente irreconciliable de que tienen derecho a la misma pequeña porción de tierra, y que el otro no. 
Debido a que este hecho se ha descuidado en todas las negociaciones, todos los intentos de hallar un solución al conflicto han fracasado. En lugar de reconocer esta verdad y tratar de resolverla, las partes han estado buscando soluciones más fáciles y rápidas. Por desgracia, como en todos los temas importantes, no hay atajos cuando se trata de resolver este problema. Los atajos sólo funcionan cuando conocemos el territorio y en este caso, nadie posee ese conocimiento y la esencia del conflicto sigue siendo desconocida e inexplorada.
Me solidarizo con el miedo con el que mis conciudadanos israelíes viven hoy en día: los sonidos constantes de los misiles, el saber que uno mismo o alguien muy cercano puede resultar herido. Pero también siento una profunda compasión por la suerte de mis conciudadanos palestinos en Gaza, que viven en el terror y lamentan sus trágicas pérdidas día tras día. Después de décadas de devastación y pérdidas por ambas partes, el conflicto ha alcanzado hoy un nivel inimaginable de horror y desesperación. De ahí que me atreva a proponer que este puede ser el momento de buscar una solución real y verdadera al problema. Un alto el fuego es, por supuesto, indispensable, pero, de lejos, no es suficiente. La única manera de salir de esta tragedia, la única manera de evitar más espanto y horror es precisamente aprovechar la desesperado de la situación para obligar a todos a hablar unos con otros. No tiene sentido que Israel se niegue a negociar con Hamas o que no quiera reconocer un gobierno palestino de unidad nacional. No, Israel debe escuchar a aquellos palestinos que están en condiciones de hablar en representación de todos.
En el corazón mismo del acercamiento tan indispensable está la necesidad de un sentimiento mutuo de empatía o compasión. En mi opinión, la compasión no es solamente el sentimiento que resulta de una comprensión psicológica de la necesidad de una persona, sino que es una obligación moral. Sólo a través de tratar de comprender la difícil situación del otro podemos dar un paso hacia él. Como dijo Schopenhauer, "nada nos traerá de vuelta a la senda de la justicia con tanta facilidad como la imagen mental de la pena, el dolor y el lamento del perdedor." Y en este conflicto los perdedores somos todos. Sólo podremos superar este triste estado cuando finalmente comencemos a aceptar el sufrimiento y los derechos de la otra parte. Sólo a partir de este entendimiento podemos intentar construir juntos un futuro.



Daniel Barenboim es el director musical general de La Scala de Milan, de la Ópera del Estado y de la Staatskapelle, ambas de Berlín. Junto con el ya fallecido intelectual palestino Edward Said fue co-fundador de la West-Eastern Divan Orchestra, una orquesta -actualmente con sede en Sevilla, España- integrada exclusivamente por jóvenes músicos israelíes y palestinos. Es un Mensajero de la Paz, cargo honorífico que otorgan las Naciones Unidas. 
Sosteniendo una bandera blanca, una mujer palestina huye de su casa con su hija para ponerse a salvo del bombardeo durante una ofensiva israelí al este de Khan Younis, en el sur de la franja de Gaza. (Foto: Haaretz)

Saturday, July 19, 2014

Editorial del NEW YORK TIMES sobre Argentina y los "buitres"

Este es un resumen del editorial que publicó el New York Times el pasado día 5 de este mes de julio sobre el tema del reclamo de pago que los “fondos buitres” le hacen a Argentina.
Dos aclaraciones son pertinentes: 1) yo no resumí el editorial; sólo lo traduje. Sucede que el NYT envía todos los días (a eso de las 3 de la mañana) por e-mail a sus subscriptores una publicación de diez páginas llamada “Times Digest”, con el resumen de las principales noticias y comentarios de la edición impresa. O sea: el mismo NYT resumió el editorial, de modo que este resumen no traiciona el sentido del comentario.                                 
2) se trata de la opinión “oficial” del diario, publicada sin firma en la página editorial. Esta aclaración se me hace necesaria porque frecuentemente leo en los websites de los diarios de Buenos Aires titulares por el estilo de “Dura crítica del NYT a la Argentina” o “El NYT critica duramente que Cristina haya dicho que…” (en fin, ustedes entienden). Y la mayoría de las veces NO es el NYT el que “critica duramente” sino algún columnista o algún entrevistado en un reportaje, etcétera. (Volveré sobre esto es futuros postings).

LECCIONES QUE DEJA LA BATALLA DE LOS BONOS ARGENTINOS

Una larga disputa legal entre la Argentina e inversores que tienen algunos bonos podría forzar a ese país a declarar, para fin de mes, un default sobre su deuda externa. Sería un golpe feo para la economía argentina y podría hacer que en el futuro las reestructuraciones de deuda de otros países sean más difíciles.

La disputa arrancó la última vez que Argentina defaulteó sus bonos, en 2001. Eventualmente, el país alcanzó un acuerdo con la mayoría de los inversores, que aceptaron cobrar un pequeño porcentaje de los más de ocho mil millones de dólares que se les debían pero unos pocos tenedores de esos bonos, incluyendo los fondos Elliott Management y Aurelius Capital, buscaron un mejor arreglo y demandaron a Argentina ante los tribunales de New York, exigiendo el pago total de los bonos que detentaban: mil trescientos cincuenta millones.
El mes pasado, la Suprema Corte rehusó oír la apelación de Argentina respecto al fallo de una corte inferior que ordenó a ese país pagarles a los holdouts lo que reclaman para que "recibieran el mismo trato" que quienes aceptaron la reestructuración. Como resultado, es probable que –de no llegarse a un acuerdo con los primeros- el país deba declarar el default sobre los bonos reestructurados.
Ambas partes –el gobierno de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner y los fondos de cobertura- deben alcanzar una solución de compromiso cuando la semana próxima comiencen a negociar. Un default debilitaría la confianza de otros inversores (hay analistas que dicen que Argentina ya está en recesión).
El caso de Argentina y otros similares debería forzar un modo más realista de manejar los defaults de gobiernos en problemas. Un estudio publicado en mayo último muestra que en los últimos años la mitad de las deudas soberanas han entrado en disputas legales (en los 80s sólo sucedía eso con el 5 por ciento de las deudas).
Una solución podría permitir que esos gobiernos se declaren en bancarrota. Pero esa idea nunca prosperó porque las naciones tendrían que hacer cesiones parciales de su soberanía para implementar el sistema. Una solución más práctica sería que gobiernos y bonistas inserten cláusulas en futuros contratos, permitiendo la reestructuración total de las deudas si dos tercios de los inversores lo aceptan. Esas provisiones facilitarían los acuerdos respecto a bonos y otras deudas.
Expertos legales dicen que siempre habrá un grupo de bonistas que intente detener las reestructuraciones. Pero tanto los políticos como la mayoría de inversores tienen interés en hacer todo lo posible para minimizar el riesgo de largos pleitos que pueden tener severas consecuencias económicas.

Tuesday, July 01, 2014

No se puede creeer

Desde hace ya bastante tiempo evito publicar aquí notas referidas a la actualidad política argentina. Pienso que una ausencia de ya más de 35 (treinta y cinco) años me expone a pecar de arrogante si pretendo opinar sobre acontecimientos de los que, en realidad, no soy testigo presencial.
Voy a hacer una excepción.
Sabido es que los periódicos de más tiraje de la ciudad de Buenos Aires no son fanáticos partidarios de la Selección de Fútbol que está jugando la Copa Mundial en el Brasil. Es esperable, pues, que no se muestren como entusiastas propagandistas de su desempeño. Pero esto ya me parece demasiado.


ESTO la ha publicado "La Nación" inmediatamente después del triunfo de la Selección Argentina frente a la de Suiza. ESTO lo ha publicado "La Nación" ahora que la Selección Argentina ha conseguido cinco victorias, está invicta y ya integra el grupo de las 8 (ocho mejores). ESTO:  "la selección (...) sigue sin convencer".
¿Es posible concebir que la oposición de ese benemérito diario al actual gobierno argentino se extienda hasta una negación tan completa de la realidad? ¿Cinco victorias consecutivas no lo convencen a quien diseñó ese titular y/o escribió esa nota? ¿Quien se cree que es? ¿Miguel de Unamuno espetándole "vencereis pero no convencereís" a Millan de Astray en 1936 al comienzo de la Guerra Civil Española? 
¿Es que esa gente vive su oposición como una guerra?
¿Sí?
¿Otra vez?

Wednesday, June 11, 2014

SI SE CALLA EL CANTOR: siempre hay una primera vez...

Eric Ivan Cantor (R-Virginia), futuro ex-jefe del bloque republicano de la Cámara de Representantes.
Desde que los republicanos reconquistaron la mayoría en la Cámara de Representantes –en las elecciones intermedias de 2010-, su jefe del bloque ha sido Eric Cantor, que representa al 7º distrito de Virginia. Es el único judío republicano de la Cámara (en contraste, en el bloque demócrata hay 22 judíos).
Cantor basó la popularidad que goza (¿gozó?) en su electorado en su constante crítica al Presidente Obama y sus políticas. Siempre trató de presentarse como “un baluarte del conservadorismo”. Y eso le caía muy bien a los votantes de su distrito, que abarca un área suburbana de Richmond (capital de Virginia) predominantemente habitada por gente de mucho dinero… y blanca.
Pero parece ser que su carisma se agotó: ayer, en las primarias de su partido, Cantor perdió. Y perdió feo: 55% a 45%. Lo venció David Brat, hasta ahora un candidato casi desconocido, profesor de economía que nunca se había candidateado a nada. Brat hizo algo inesperado: lo corrió a Cantor por derecha, arguyendo que “era muy poco conservador”, entre otras cosas por favorecer 1) levantar el bloqueo a Cuba y 2) revisar las leyes de inmigración y adecuarlas a la realidad. Como es de suponer, Brat fue entusiástamente promovido por esos sectores populistas de extrema derecha, que se autodenominan “Tea Party”.
Y ahora la explicación del título que le puse a esta nota: es la primera vez en la historia de los Estados Unidos como nación indepediente, que el jefe del bloque de un partido en el Congreso pierde en las primarias y no puede, por tanto, presentarse a la reeleción. Cantor había ingresado a la Cámara en 2001 y ya llevaba ganadas cinco reelecciones.
Pero se le cortó la racha.
Hablando con algunos amigos del Partido Demócrata, algunos sostenían qu esta movida nos conviene: como el candidato republicano de ese distrito será un exteremista… bueno, tan extremo, los electores más moderados entre los republicanos le retacearán su apoyo y no saldrán a votar, lo cual puede favorecer al demócrata que se le enfrente.
Yo me permito ser escéptico: conozco ese distrito y puedo asegurar que no hay “moderados” allí. Y es para preocuparse cuando los electores defenestran a un candidato por no ser lo suficientemente reaccionario.
ACTUALIZACIÓN: Acabo de saber que Cantor renunció a la presidencia de su bloque con fecha del 31 de julio próximo. Su mandato como representante (diputado) expirará el 31 de diciembre de este año.

Saturday, May 31, 2014

Murió Ismael

Ismael Viñas, quiero decir.
A comienzos de abril, según supe. Y no lejos de aquí: en Miami, a los 88 años.
Muchos seguramente -y con razón, eran otras épocas- ni siquiera saben quien fue (bueno, sí, también fue el hermano mayor de David Viñas, el escritor).
Pero para mí -y para varios como yo- que me iniciaba en tratar de comprender la política argentina allá por 1955/56, fue una persona muy importante.
Puedo decir, creo que fue mi primer mentor. Y siempre me sentí agradecido por lo que me enseñó. Con el tiempo nuestros caminos se separaron, aunque siempre conservamos nuestra amistad. 
Fue fundador de la revista "Contorno" y su director desde el primero hasta el último número. Y pienso que "Orden y Progreso", su riguroso análisis del frondizismo, es uno de las mejores reflexiones políticas que se han escrito en la Argentina.
En fin, conservo muchos recuerdos de Ismael, pero no creo que a alguien puedan interesarle.
Sólo quería dejar sentada mi gratitud.

Wednesday, May 21, 2014

Rusia y China cierran un trato. ¿No es bonito que la gente se quiera?

En recientes semanas -y a raíz de los acontecimientos en Ucrania y adyacencias- he leído comentarios en algunos blogs que expresan el temor de que estemos asistiendo a los prolegómenos de un estallido bélico muy grave. Se inspiran en la semejanza que encuentran entre esos sucesos con los acontecimientos que precedieron al estallido de la primera guerra mundial en 1914. Desde el principio no participé de esos temores y así lo expresé en varios comentarios en esos otros blogs. Uno de ellos, en el blog de Juan Salinas, motivó una airada respuesta de "Anónimo" (ya se sabe que es un comentarista múltiple), concebido en términos bastante originales que, confieso, no termino de entender del todo: "Marmaduke: en vez de opinar como gatillo facil de pata negro bonaerense te recomiendo que leas uno de los clasicos sobre la primera guerra mundial: Los cañones de agosto de Barbara W. Tuchman. Te vas a ver reflejado en la gilada que en ese entonces opinaba igualito a vos".
No creo que tenga sentido aclararle a don Anónimo que sí he leído el libro de Barbara Tuchman y algunos otros más también. Pero sigo pensando lo mismo: no estamos en vísperas de la Tercera Guerra Mundial. El artículo que sigue, que he encontrado hoy en el website de Bloomberg, escrito por Leonid Bershinsky, sólo sirve para fortalecer mi opinión, con perdón de Anónimo.

COMO PUTIN HIZO UN TRATO GANADOR CON CHINA
por Leonid Bershinsky
El presidente ruso, Vladimir Putin, ha logrado lo que los líderes occidentales temían: ha cerrado un trato importante a largo plazo para suministrar gas natural a China, un pivote hacia el Este que hace a Rusia mucho menos vulnerable a las sanciones que Occidente podría imponerle.
El contrato se estuvo preparando por 10 años, sobre todo porque las partes regateaban sin descanso sobre el precio. Los parámetros del acuerdo fueron develados por Alexey Miller, consejero delegado de la productora de gas -casi monopolio- de Rusia, Gazprom, y sugieren que el precio final será de alrededor de U$S10 por millón de BTU (unidades térmicas británicas). Eso es menos de lo que Rusia hubiese deseado, pero es el precio que tiene sentido para China. Los datos sugieren que el precio medio ponderado de gas de Myanmar, Turkmenistán y Uzbekistán llegó a alrededor de 10,14 dólares el año pasado. Este año Gazprom espera exportar a un precio promedio de 10,62 dólares por millón de BTU, pero los consumidores tradicionales de Europa están tratando de negociar una rebaja.
Fundamentalmente, el acuerdo abre un mercado nuevo e importante si los europeos tratan de cortar su dependencia de los suministros de gas ruso, como han amenazado. China se ha comprometido a importar 38 mil millones de metros cúbicos por año, más que el total de sus importaciones en 2013 (27,7 mil millones de metros cúbicos) y alrededor del 20 por ciento de lo que exportó Rusia el año pasado. Fácilmente China podría aumentar sus compras. Actualmente obtiene dos tercios de su energía a partir del carbón y por razones ambientales está dispuesto a sustituirlo por gas. Sus importaciones actuales de gas son una gota en el océano comparado con el tamaño del mercado potencial.
Otros dos puntos: 1) es probable que China ayudará a financiar la enorme inversión en infraestructura -estimada en más de 30 mil millones dólares– que Rusia necesitará para mantener su parte del trato y 2) China probablemente pagará en renminbi, lo que hace que el acuerdo quede a salvo de las posibles sanciones occidentales.Una declaración conjunta firmada simultáneamente con el acuerdo suena como un pacto anti-occidental. Haciéndose eco de la posición de Rusia sobre la crisis de Ucrania, contiene esta invectiva apenas velada contra las políticas de Estados Unidos y de la UE:

Las partes hacen hincapié en la necesidad de respetar el patrimonio histórico de las naciones, sus tradiciones culturales y la elección soberana de su régimen sociopolítico, su sistema de valores y su ruta de desarrollo, (su derecho) a contrarrestar la interferencia de otros países en sus asuntos internos y de rechazar tanto el lenguaje de las sanciones unilaterales como la organización o la ayuda para la financiación de actividades dirigidas a cambiar el sistema constitucional de otro país o de encasillarlo en una unión o bloque multilateral.
Junto con una serie de contratos y acuerdos menores, esto es todo lo que Putin podría haber deseado. China, al parecer, no ve ningún inconveniente en el fortalecimiento de su asociación con Rusia. Se asegura una fuente confiable de la energía que tanto necesita, se garantiza la calma a lo largo de una frontera de 2.600 millas y condiciones más favorables para las empresas que deseen invertir en los vastos recursos naturales de Rusia. En cuanto a Occidente, que depende de China para producir sus bienes industriales y para mantener un alto nivel de inversión en su deuda pública. es poco probable que Beijing sufra las consecuencias políticas de abrazar a Putin aunque el ruso se convierta en un paria en las capitales occidentales.
Putin, por su parte, está prácticamente asegurado de que sale ganador de su aventura en Crimea. La alianza con China le permite irse, como un cocodrilo saciado, a refugiarse en el cañaveral. Por el momento ya no tiene hambre y no hay ninguna amenaza inmediata de aislamiento total. El único problema para él es que ahora China resulta claramente el socio más fuerte de la alianza. Las conversaciones en Beijing eran políticamente mucho más importantes para Putin que por su homólogo chino, Xi Jinping. Si no reconstruye, al menos parcialmente, su relación con el Oeste, Rusia podría terminar como satélite de China. Eso, sin embargo, es un problema con el que Putin puede tratar más adelante.
¿Alguien me puede decir qué significa gatillo fácil de pata negra bonaerense? Porque de ser eso he sido acusado. Gracias.

Putin y Xi-Jinping