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Sunday, January 08, 2012

ARGENTINA INTELECTUAL: LA PLATAFORMA "CONTRERA"


PLATAFORMA (del Diccionario de la Real Academia Española)
7. f. Conjunto de personas, normalmente representativas, que dirigen un movimiento reivindicativo.
8. f. Programa o conjunto de reivindicaciones o exigencias que presenta un grupo político, sindical, profesional, etc.
Iba a inaugurar –después de un receso forzado por un problema alérgico en mis manos que me dificultaba escribir - mis postings de 2012 en este blog contándoles un poco sobre las primarias republicanas en USA pero el tema –por ahora- ha logrado saturarme un poco y lo dejo para más adelante. Ya habrá tiempo: van a durar unos meses.
De paso: ya se hicieron en Iowa (pronúnciese áioua) y pasado mañana son las de New Hampshire (pronúnciese nu jamshaie, con la a final medio fuerte, la i débil y la e apenas esbozada, como sin ganas).
Así que este comentario es para hablar de la declaración publicada por un grupo de personas (intelectuales) llamadaPlataforma para la recuperación del pensamiento crítico”.
No puedo verla sino como una amarga queja de esas personas contra las que se agrupan en ese otro colectivo, Carta Abierta, a las cuales les reprochan amargamente que digan en público que simpatizan con las políticas del actual gobierno argentino, ese al cual yo, contagiado por el léxico periodístico de este país donde vivo, llamo “la Administración Fernández de Kirchner”.
O sea: esa DECLARACIÓN es, en realidad, una declaración, un mero diálogo doméstico con un destinatario específico y bien delimitado: la barra de la esquina de enfrente, a la cual le dicen:
Estamos enojados, muy enojados. La mera existencia del discurso del grupo Carta Abierta no permite que nuestro discurso -si sos intelectual estás en contra- sea único y por ende hegemónico.
Gente de Carta Abierta: no nos contradigan, please: “serás opositor o serás nada”.
No nos escupan el asado, caramba.
Padecen un error básico: ser intelectual, aplicar conocimientos y reflexiones a la comprensión del devenir político no significa “ser contrera”, no exige serlo.
El ejemplo paradigmático de cómo un intelectual esclarece la realidad política es, sin duda, alguna, el famoso manifiesto de Emile Zola “Yo acuso”.
Pero a no equivocarse: lo importante no es que Zola estuviese en contra. Lo importante es que lo que decía era cierto.
Y eso es lo que los dreyfusistas le reprochaban: “Zola antepone la razón al patriotismo”, le reprochaban (sí, sí, en serio). (*)
Que los de la Plataforma no se confundan.
Y hablando de eso: me llamó la atención que dos periodistas argentinos (Fontevecchia, Pagni) coincidieran en asociar esta Plataforma con aquella otra, la del grupo disidente de psicoanalistas de la APA que rompieron con su institución allá en los sesentas y reivindicaran la asunción de una praxis política (de izquierda, claro) simultánea a su práctica psicoanalítica.
Ninguno de los dos extendió ese vínculo a un pronóstico: a aquella Plataforma le fue mal desde el vamos. Uno de sus esperanzas fue la de atraer la atención y el apoyo del que hasta entonces había sido el único psicoanalista importante (y científicamente valioso, muy valioso) de APA que había estudiado y trabajado profundamente el contacto teórico-práctico entre Psicoanálisis y Marxismo, Jose Bleger. Estaban seguros que Bleger se subiría con ellos a la Plataforma y renunciaría también a su membresía en APA.
Pero Bleger no era ningún boludo fácilmente seducible. Enseguida le vio las patas a la sota y no sólo no renunció a APA sino que fulminó a los disidentes con un cargo que –en el tiempo- resultó ilevantable. No recuerdo la cita textualmente y no la tengo a mano pero más o menos dijo: “Algunas disidencias en nuestra Asociación han tenido –como razón principal- no las alegadas diferencias ideológicas y científicas sino una simple razón de mercado: muchas horas libres en el consultorio por escasez de pacientes y la necesidad de explorar otros ámbitos para ver si los encuentran”.
Dicho y hecho: el pretendido cisma que iban a causar los firmantes de aquella Plataforma terminó en casi nada y salvo un par de nombres científicamente relevantes (Marie Langer, Emilio Rodrigué) la Asociación Psicoanalítica Argentina no se empobreció ni un cachito así.
Que los de esta Plataforma tampoco se confundan.
(*) De paso: el uso de la palabra “intelectual” para definir a una persona o grupo que intenta aplicar sus conocimientos como arma principal para entender la realidad y resolver sus problemas nace precisamente en aquella época –Francia de finales del siglo XIX- como término despectivo usado por quienes insistían en acusar (falsamente, contra toda evidencia) a Alfred Dreyfus de traidor a la patria para desacreditar a quienes rechazaban esa acusación.

4 comments:

Gringoviejo said...

"Pero a no equivocarse: lo importante no es que Zola estuviese en contra. Lo importante es que lo que decía era cierto."

Brillante.Con solo esa reflexión deberían poderlo entender.Pero son duros de entenmdederas así que no abrigo ninguna esperanza.Bienvenido Eddie,me alegro que esté mejor.Saludos.

lucas carrasco said...

Lo curioso de citar el caso de la APA es que se trató, efectivamente, de una disidencia. En este caso, son militantes políticos de corrientes derrotadas electoralmente.
Es un poco triste el paso de ser militante de Altamira, Argumedo o Carrió a ningunearlos a los dos meses -por la falta de resultados electorales- y ponerse por encima.

Marmaduke/Eddie/Matt said...

LUCAS: Mencioné el caso de APA porque Fontevecchia y Pagni asociaron a los dos grupos por usar el mismo nombre. De todos modos dejame decirte algo respecto a aquel Grupo Plataforma: Bleger tenía razón. Había entre ellos sólo 3 personas serias: Langer, Rodrigué y García Reinoso. Los demás se colgaban del prestigio de ellos. Yo estaba allí, Lucas, y viví el caso de cerca (yo estaba por ingresar al Seminario de APA por entonces).
Y en lo otro tenés razón: es triste quedarse de a pie.
Eddie

Comandante Cansado said...

Jaa. Me sumo al aplauso de Gringoviejo. Fino post, Eddie.